Nuestros logros muestran una relación directa a los niveles de compromiso y esfuerzo que imprimimos. Qué tanto estamos dispuestos a hacer y dar por nuestras metas, es lo que nos hace distintos a los demás a nivel personal y profesional. Esta es la ley del máximo esfuerzo.

De acuerdo al diccionario, el esfuerzo es la acción de emplear nuestra fuerza, sea física o moral, a favor de un fin determinado.

La diferencia clara la encontramos en la comparativa entre tareas que debemos hacer y tareas que queremos hacer, pero ¿qué pasaría si todo lo que está en nuestra lista de actividades cumpliera con ambas características?

La respuesta es que encontraríamos mucho mayor satisfacción en el hacer y sobre todo, un avance acelerado en nuestro camino.

El tiempo con el que contamos cada día es el mismo con el que cuentan personas que parecen lograr todos sus objetivos, entonces, ¿cuál es la diferencia? Es la forma en que hacen las cosas.

El esfuerzo no significa aplicar una fuerza desmedida, en realidad es más un compromiso y requiere organización para que los frutos sean mayores.

Para poder aprovechar óptimamente la ley del máximo esfuerzo, es necesario comenzar a aplicar nuevos conceptos a nuestra forma de hacer las cosas, por ejemplo:

  • Planificar tu día. Puedes hacer uso de herramientas como calendarios o listas de tareas. Personalmente te recomiendo Elisi, una app gratuita multiplataforma.
  • Evitar distracciones. Cuando estés realizando tu trabajo, evita tener abiertas tus redes sociales y aleja de ti el WhatsApp, estos elementos drenan enormemente tu tiempo y efectividad.
  • Practica el mindfulness. El arte de estar presente y que te ayuda a enfocarte en una cosa a la vez. Puedes comenzar meditando 5 minutos por día y hay múltiples libros y apps que te ayudan a lograrlo. Yo te recomiendo, Headspace.
  • Recompensa tus logros. Al final, el objetivo de avanzar es sentirte capaz de conseguir alcanzar tus metas y ese esfuerzo debe ser recompensado. Desde una comida, a una salida al cine o cualquier cosa simple que te haga sentir bien y que relaciones como un reconocimiento a tu trabajo.
  • Rodéate de aquellas personas que siempre busquen lo mejor de ti.
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Estos sencillos cambios te ayudarán a desempeñarte mejor y disfrutar del proceso. Recuerda, entre mejor trabajen tú y tu equipo, menor gente se necesitará, habrá mayor utilidad y más dinero para todos.

¿Qué te parece este consejo? Estás listo para aprovecharlo? Nos leemos pronto.

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